El sentido de la vista y los cambios en el envejecimiento
- Minerva Viviana Ventura Robledo
- 25 oct 2025
- 5 Min. de lectura
Para entender el sentido de la vista y los cambios en el envejecimiento debemos conocer las estructuras y las funciones de los ojos.
La órbita es una cavidad ósea que contiene el globo ocular, músculos, nervios y vasos sanguíneos, así como las estructuras que producen y drenan las lágrimas. Cada órbita es una estructura en forma de pera formada por varios huesos.
La cubierta exterior del globo ocular es una capa blanca relativamente dura denominada esclerótica (o blanco del ojo).
Cerca de la parte frontal del ojo, en el área protegida por los párpados, la esclerótica está cubierta por una fina membrana transparente (conjuntiva), que se extiende hasta el borde de la córnea. La conjuntiva también cubre la superficie húmeda posterior de los párpados y los globos oculares.

La luz entra en el ojo a través de la córnea, la capa transparente y curvada situada delante del iris y de la pupila. Además de actuar como una capa protectora de la parte frontal del ojo, la córnea también ayuda a concentrar la luz sobre la retina, en la parte posterior del ojo.
Después de pasar por la córnea, la luz atraviesa la pupila, el punto negro situado en el centro del ojo.
El iris, el área circular coloreada del ojo que rodea la pupila, controla la cantidad de luz que entra en el ojo. El iris permite que entre más luz en el ojo (al agrandar o dilatar la pupila) cuando el ambiente está oscuro, y deja que entre menos (contrayendo o reduciendo el tamaño de la pupila) cuando hay más luz. Así pues, la pupila se dilata y se contrae como la apertura de una lente de cámara cuando la cantidad de luz en el entorno inmediato cambia. El tamaño de la pupila está controlado por la acción del músculo esfínter pupilar y del músculo dilatador.
Detrás del iris se encuentra el cristalino. El cristalino cambia de forma para enfocar la luz sobre la retina. A través de la acción de pequeños músculos (denominados músculos ciliares), el cristalino se vuelve más grueso para enfocar los objetos cercanos y más delgado para enfocar los objetos distantes.
La retina contiene las células que perciben la luz (fotorreceptores) y los vasos sanguíneos que las nutren. La parte más sensible de la retina es un área pequeña llamada mácula, que contiene millones de fotorreceptores estrechamente compactados entre sí (los denominados conos). La gran cantidad de fotorreceptores presentes en la mácula genera una imagen visual detallada, del mismo modo que una cámara digital de alta resolución tiene más megapíxeles.

Cada fotorreceptor está conectado a una fibra nerviosa.
Las fibras nerviosas de los fotorreceptores se empaquetan entre sí para formar el nervio óptico. El disco óptico, la primera parte del nervio óptico, se encuentra en la parte posterior del ojo.
Los fotorreceptores de la retina convierten la imagen en impulsos eléctricos, que son transmitidos al cerebro por el nervio óptico. Hay dos tipos principales de receptores: conos y bastones.
Los conos son los encargados de la agudeza visual, la visión central fina y la visión en color, y se agrupan principalmente en la mácula.
Los bastones son los encargados de la visión nocturna y de la visión periférica (lateral); son más numerosos que los conos y tienen una sensibilidad a la luz mucho mayor, pero no perciben el color ni contribuyen a la visión central detallada, a diferencia de los conos. Los bastones se agrupan principalmente en las áreas periféricas de la retina.
El globo ocular está dividido en dos secciones, ambas llenas de líquido. La presión generada por estos líquidos, además de llenar el globo ocular, ayuda a mantener su forma.
La sección frontal (segmento anterior) se extiende desde el interior de la córnea a la superficie anterior del cristalino. Está lleno de un fluido llamado humor acuoso, que nutre las estructuras internas. El segmento anterior se divide en dos cámaras. La cámara frontal (anterior) se extiende desde la córnea hasta el iris. La cámara trasera (posterior) se extiende desde el iris hasta el cristalino. Normalmente, el humor acuoso se genera en la cámara posterior, fluye con lentitud por la pupila hasta la cámara anterior y sale del globo ocular a través de unos canales de salida situados en el límite entre el iris y la córnea.
La parte dorsal (segmento posterior) se extiende desde la superficie posterior del cristalino hasta la retina, y contiene un líquido gelatinoso denominado humor vítreo.
Las pestañas son pelos cortos y duros que crecen desde el borde del párpado; las pestañas superiores son más largas que las inferiores y están curvadas hacia arriba, mantienen a los insectos y las partículas extrañas fuera de los ojos, actuando como una barrera física y provocando un parpadeo reflejo ante la más ligera sensación o provocación.
Los párpados superior e inferior son finas capas de piel y músculo que pueden cubrir los ojos. Se cierran de manera rápida y refleja (parpadeo) para formar una barrera mecánica que proteja al ojo de objetos extraños, el viento, el polvo, los insectos y la luz muy brillante. Este reflejo se activa a la vista de un objeto que se aproxima, mediante el contacto de un objeto con la superficie del ojo o cuando las pestañas se mueven por efecto del viento o por el impacto de pequeñas partículas, como polvo o insectos.
El parpadeo contribuye a la distribución homogénea de las lágrimas por la superficie del ojo.
Las lágrimas son un líquido salino que baña constantemente la superficie del ojo para mantenerla húmeda y transferir oxígeno y nutrientes a la córnea. Cuando se cierran, los párpados ayudan a atrapar la humedad en la superficie del ojo. Las lágrimas mantienen la superficie del ojo húmeda; sin esa humedad, la córnea (que normalmente es transparente) puede secarse, dañarse, infectarse y tornarse opaca. Las lágrimas también atrapan y arrastran pequeñas partículas que entren en el ojo. Además, las lágrimas son ricas en anticuerpos que ayudan a prevenir las infecciones. Los párpados y las lágrimas también protegen al ojo a la vez que permiten el acceso de los rayos de luz.
Las lágrimas drenan desde cada ojo hacia una abertura situada en la parte interna de los párpados cerca de la nariz llamada punto lagrimal. Las lágrimas drenan a través de pequeños canales llamados canalículos y llegan a la nariz a través de los conductos nasolagrimales.
Cambios en el envejecimiento

aparece arco senil (anillo o arco grisáceo, blanquecino o azulado en el borde de la córnea del ojo provocada por depósitos de calcio y colesterol alrededor de la pupila) no afecta la visión.
adelgazamiento de la conjuntiva
disminución agudeza visual y amplitud campo visual (presbicia)
pupilas mioticas (pupilas anormalmente pequeñas que permanecen contraídas incluso en condiciones de poca luz) que da problemas de adaptación a la oscuridad
lentitud a la adaptación de los cambios de luz se requiere más del 50% de luminosidad para realizar las mismas tareas que en los jóvenes
opacidad del cristalino (aparición catarata), perdida de elasticidad dando problemas de acomodación a los enfoques de objetos cercanos
dificultad para ver detalles en movimiento
disminución cantidad y calidad lagrima y mucina dando queratitis seca
disminución percepción colores y profundidad, disminución de la sensibilidad al contraste
perdida de pestañas que provoca irritación ocular
perdida de grasa peri orbital danto exoftalmia (ojos saltones)discreta
caída de parpados por presencia de edema, perdida de elasticidad, disminución de grasa peri orbital
humor vitreo aparecen cuerpos flotantes por cambios en el líquido, fotopsias
degeneración macular que da pérdida de visión por aumento de pigmentación de retina y cambios en capilares de la coroides
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