El sentido del olfato y los cambios en el envejecimiento
- Minerva Viviana Ventura Robledo
- 25 oct 2025
- 2 Min. de lectura
En este post explicaremos en que consiste el sentido del olfato y los cambios en el envejecimiento.
La nariz calienta y filtra el aire que respiras. También te proporciona el sentido del olfato.
El olfato y el gusto están estrechamente relacionados.

Las papilas gustativas de la lengua identifican el sabor y las terminaciones nerviosas de la nariz identifican el olor. Ambas sensaciones se comunican juntas al cerebro, el cual integra la información para que los sabores puedan ser reconocidos y apreciados. Masticar la comida libera aromas que viajan de la boca y la garganta a la nariz. Sin el olfato, solo podríamos detectar 5 sabores básicos dulce, salado, amargo, ácido y umami (sabroso). Pero nuestro cerebro incorpora información tanto de los receptores del gusto como del olfato para identificar sabores más complejos (como la frambuesa).
Algunas personas podrían pensar que han perdido el sentido del gusto si la comida les comienza a saber sosa, desabrida o un poco "rara." Pero, en realidad, lo que pueden haber perdido es su capacidad olfativa.
Las personas que perdieron el sentido del olfato a veces tratan de aumentar el sabor agregando más sal o azúcar a la comida. Pero estos agregados podrían causar problemas a aquellos con riesgo de desarrollar enfermedades como presión arterial alta, enfermedad renal o diabetes. Si cree que la pérdida del olfato podría estar afectando su calidad de vida, hable con su médico.
La pérdida del olfato también puede ponerlo en peligro si no se da cuenta de los olores de "advertencia."
La capacidad para oler puede verse afectada por alteraciones en la nariz, en los nervios que van de la nariz al cerebro, o en el cerebro.
La hipersensibilidad olfativa (hiperosmia) es mucho menos frecuente que la pérdida del olfato. Las mujeres embarazadas suelen volverse muy sensibles a los olores. La causa de la hiperosmia también puede ser, a veces, psicosomática.
Algunos trastornos pueden distorsionar el sentido del olfato, haciendo que los olores inocuos sean desagradables (un trastorno denominado disosmia)
Cambios en el envejecimiento
Disminución percepción olores que provoca disminución del sentido del gusto y desnutrición
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